dor_id: 4115826

506.#.#.a: Público

590.#.#.d: Cada artículo es evaluado mediante una revisión ciega única. Los revisores son externos nacionales e internacionales.

510.0.#.a: Arts and Humanities Citation Index, Revistes Cientifiques de Ciencies Socials Humanitais (CARHUS Plus), Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE), Directory of Open Access Journals (DOAJ), European Reference Index for the Humanities (ERIH PLUS), Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (Latindex), SCOPUS, Journal Storage (JSTOR), The Philosopher’s Index, Ulrich’s Periodical Directory

561.#.#.u: http://www.filosoficas.unam.mx/

650.#.4.x: Artes y Humanidades

336.#.#.b: article

336.#.#.3: Artículo de Investigación

336.#.#.a: Artículo

351.#.#.6: http://critica.filosoficas.unam.mx/index.php/critica

351.#.#.b: Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía

351.#.#.a: Artículos

harvesting_group: RevistasUNAM

270.1.#.p: Revistas UNAM. Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, UNAM en revistas@unam.mx

590.#.#.c: Open Journal Systems (OJS)

270.#.#.d: MX

270.1.#.d: México

590.#.#.b: Concentrador

883.#.#.u: http://www.revistas.unam.mx/front/

883.#.#.a: Revistas UNAM

590.#.#.a: Coordinación de Difusión Cultural, UNAM

883.#.#.1: https://www.publicaciones.unam.mx/

883.#.#.q: Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, UNAM

850.#.#.a: Universidad Nacional Autónoma de México

856.4.0.u: http://critica.filosoficas.unam.mx/index.php/critica/article/view/133/126

100.1.#.a: Pears, D.F.

524.#.#.a: Pears, D.F. (1972). Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus. Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía; Vol 6 No 16-17, 1972; 57-84. Recuperado de https://repositorio.unam.mx/contenidos/4115826

245.1.0.a: Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus

502.#.#.c: Universidad Nacional Autónoma de México

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264.#.0.c: 1972

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506.1.#.a: La titularidad de los derechos patrimoniales de esta obra pertenece a las instituciones editoras. Su uso se rige por una licencia Creative Commons BY-NC-ND 4.0 Internacional, https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode.es, fecha de asignación de la licencia 2018-10-30, para un uso diferente consultar al responsable jurídico del repositorio por medio del correo electrónico alberto@filosoficas.unam.mx

884.#.#.k: http://critica.filosoficas.unam.mx/index.php/critica/article/view/133

001.#.#.#: critica:oai:ojs2.132.248.184.97:article/133

041.#.7.h: eng

520.3.#.a: Abstract Los enigmáticos pasajes 5.6–5.641 tienen una riqueza tal que dificulta la confianza en una interpretación completa. El autor se limita por ello a seleccionar algunos puntos para mostrar un razonamiento independiente y original que los vincula. Las restricciones solipsistas tienen dos consecuencias diferentes: limitan el conocimiento de verdades y la comprensión de significados. El solipsismo tradicional acentúa la primera y el solipsismo lingüístico la segunda. Ambas versiones se enfrentan, empero, a un problema formidable. ¿Cómo identificar el punto de referencia mismo? Las características sobresalientes del tratamiento de Wittgenstein son cuatro. (I) Es una investigación del sujeto mismo o ego. (II) Explora las consecuencias del hecho de que el Ego no es un objeto de la experiencia (tesis de Hume). (III) Se ocupa especialmente de las consecuencias para el solipsismo lingüístico. (IV) El resultado de la investigación es que el solipsismo lingüístico hace una buena observación, pero de manera equivocada, ya que trata de decir lo que sólo puede mostrarse. El autor sugiere que los últimos tres puntos son una crítica a la explicación del Ego proporcionada por Russell en “On the Nature of Acquaintance”. Una dificultad de la tesis de Russell consistía en que conforme a sus principios empiristas el Ego tenía que ser, o bien una construcción lógica a partir de cosas de otro tipo, o bien similares a algún tipo de cosa de la que tengamos conocimiento directo. Russell no intentó el primer camino hasta 1918 y el Ego difícilmente satisfacía los requisitos para la segunda vía. La crítica basada en (II) tiene una parte clara y otra oscura. En la parte clara se infiere la conclusión de que no es identificable con independencia del campo de objetos considerado del hecho de que el Ego no es un objeto de la experiencia y, en consecuencia, la aparente restricción del solipsismo a las cosas existentes es una impostura. Para esta crítica Wittgenstein hace uso de una analogía de Schopenhauer (5.6331 y ss.). La parte oscura es la especificación del campo de objetos. La transición de Wittgenstein al solipsismo es poco clara y parece hecha a la luz de sus diferencias con la teoría de la representación de Schopenhauer. De hecho hay dos interpretaciones (Hacker) rivales a la del autor sobre cómo se conectaba la teoría del Ego con el solipsismo. Una pretendería que el enunciado a priori indica que mis experiencias me pertenecen y no pueden pertenecer a otro. Se basa en el criterio de identidad numérica entre los objetos fenomenológicos de la experiencia y los de mi experiencia. Esta interpretación se rechaza por cuatro razones. 1º En el Tractatus Wittgenstein no se compromete con la idea de que los objetos son fenomenológicos. 2º Aun así, en el Tractatus no se ve el paso del solipsismo al realismo (5.64). 3º Tal enunciado a priori no está particularmente conectado con la teoría del Ego, pues sería relevante también para una teoría que lo tratase como construcción lógica. 4º Esta interpretación pasa por alto la relevancia de la teoría de la representación de Wittgenstein. En la segunda interpretación el enunciado a priori diría que si experimenta cualquier objeto entonces tal experiencia es mía. Mi posesión de la experiencia no se sigue de las propiedades de aquello que experimento. Esta interpretación tiene una falla, esta verdad a priori es un obstáculo sólo para la teoría de que yo soy un Ego puro identificable sólo a través de “mi” campo de objetos, precisamente la teoría contra la que se dirige Wittgenstein. Lo anterior hace preferible la argumentación del autor. Queda por entender de qué manera suponía Wittgenstein que la teoría del Ego estaba conectada con el solipsismo. Si el campo de objetos limita las proposiciones que pueden comprenderse, habría que preguntarse si son objetos que están en el campo de una persona particular, o si esta restricción queda abolida al revelarse que el ego es un punto de referencia ficticio. Al no comprometerse Wittgenstein con la idea de que los objetos son fenomenológicos, no puede tratarse de este tipo de restricción. Los objetos básicos son los objetos de “mi mundo” (5.6), pero esto es restrictivo sólo si se identifica “mi” y en el Tractatus es un “yo filosófico” (5.641) que “no pertenece al mundo” (5-632). El solipsismo no es genuinamente restrictivo por usar un punto de referencia inútil. Para tratar el punto (IV) hay que conectar la discusión del solipsismo con el resto del libro. ¿Qué es lo que sólo puede ser mostrado y por qué? De 5.55 y ss. se sigue que no podemos determinar a priori el rango de objetos, lo único que “sabemos con bases puramente lógicas” es “que tiene que haber proposiciones elementales” y por tanto, objetos. ¿Sería entonces una cuestión empírica que haya tales o cuales objetos en el mundo? Parecería que sí, puesto que “la realidad empírica está limitada por la totalidad de objetos” (5.5661), empero este límite no es empírico, ya que el rango de objetos fija también los límites de las proposiciones que pueden comprenderse y del mundo. En 5.61 se contesta la cuestión, la cosa que sólo puede mostrarse es que hay tales y cuales objetos, no es un enunciado empírico sino que está presupuesto por la existencia del lenguaje. Es una conclusión metafísica pero no cuasi-científica, ni a priori. En 5.62 se dice: “Esta observación proporciona la clave para decidir la cuestión de en qué medida es el solipsismo una verdad.” Si se refiere a 5.6 la clave consiste en que los contenidos de un receptáculo sólo pueden ser mostrados cuando es imposible darlos empíricamente puesto que ellos fijan los límites del receptáculo. El segundo paso para entender el solipsismo era ver que hay más que una simple semejanza entre mi mundo y el mundo. Como ambos consisten de objetos y la restricción del solipsismo no es tal puesto que el Ego no puede ser usado como punto de referencia, se sigue que el mundo es mi mundo. Y, ¿qué tan verdadero es el solipsismo? Es acertado mostrar que el límite del mundo y del lenguaje está fijado por un rango de objetos, pero al decirlo el solipsista entra al campo de las proposiciones contingentes tratando su mundo como un receptáculo con límites fijados por la relación con su Ego. El Ego, empero, es un punto de referencia inútil. Al decir que el mundo es su mundo, no reduce ya el macrocosmos a un microcosmos específico, sino que más bien expande el microcosmos a un macrocosmos especificado. El Ego es un “límite del mundo no una parte de él” (6.641). El solipsismo de Wittgenstein no era restrictivo y aunque simpatizaba con la tendencia restrictiva del solipsista, no estaba de acuerdo con él (N.B. 2 sept. 1916). La teoría de la representación de Wittgenstein es esencialmente realista; la mente consiste en hechos figuradores (5.541–5.5421), pero su conocimiento no se restringe a ellos, pues de ser así no podría haberlos construido: “El mundo es todo lo que es el caso” (1), hechos figurados y hechos figuradores, y si la mente trata de figurarse a sí misma sufrirá una ilusión persistente. El pensador trata de individualizarse, pero sin identificarse con la serie de hechos que constituyen su vida física y mental. Para deshacerse de la ilusión hay que darse cuenta que el Ego no pertenece al mundo y que todos los hechos, incluyendo los que constituyen al pensador, pertenecen a él. Ningún conjunto de hechos figuradores tiene privilegio y aunque tenga un punto focal, no puede ser individualizado empíricamente. Todos juntos se funden en un solo punto focal tras “el gran espejo” (5.511). Esta interpretación hace inteligible (5.64) y encuentra apoyo además en N.B. El solipsismo de Wittgenstein basado en el Ego es genuinamente trascendental, como no lo sería el que considera que todos mis objetos son privados, El elemento original de Wittgenstein en su crítica al solipsismo de Russell es el modo fascinante en que conecta la vieja controversia con su propia teoría del lenguaje.

773.1.#.t: Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía; Vol 6 No 16-17 (1972); 57-84

773.1.#.o: http://critica.filosoficas.unam.mx/index.php/critica

046.#.#.j: 2021-09-28 00:00:00.000000

022.#.#.a: ISSN electrónico: 1870-4905; ISSN impreso: 0011-1503

310.#.#.a: Cuatrimestral

300.#.#.a: Páginas: 57-84

264.#.1.b: Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM

758.#.#.1: http://critica.filosoficas.unam.mx/index.php/critica

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245.1.0.b: Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus

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No entro en nada

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Artículo

Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus

Pears, D.F.

Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM, publicado en Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía, y cosechado de Revistas UNAM

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Procedencia del contenido

Cita

Pears, D.F. (1972). Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus. Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía; Vol 6 No 16-17, 1972; 57-84. Recuperado de https://repositorio.unam.mx/contenidos/4115826

Descripción del recurso

Autor(es)
Pears, D.F.
Tipo
Artículo de Investigación
Área del conocimiento
Artes y Humanidades
Título
Wittgenstein’s Treatment of Solipsism in the Tractatus
Fecha
2018-10-30
Resumen
Abstract Los enigmáticos pasajes 5.6–5.641 tienen una riqueza tal que dificulta la confianza en una interpretación completa. El autor se limita por ello a seleccionar algunos puntos para mostrar un razonamiento independiente y original que los vincula. Las restricciones solipsistas tienen dos consecuencias diferentes: limitan el conocimiento de verdades y la comprensión de significados. El solipsismo tradicional acentúa la primera y el solipsismo lingüístico la segunda. Ambas versiones se enfrentan, empero, a un problema formidable. ¿Cómo identificar el punto de referencia mismo? Las características sobresalientes del tratamiento de Wittgenstein son cuatro. (I) Es una investigación del sujeto mismo o ego. (II) Explora las consecuencias del hecho de que el Ego no es un objeto de la experiencia (tesis de Hume). (III) Se ocupa especialmente de las consecuencias para el solipsismo lingüístico. (IV) El resultado de la investigación es que el solipsismo lingüístico hace una buena observación, pero de manera equivocada, ya que trata de decir lo que sólo puede mostrarse. El autor sugiere que los últimos tres puntos son una crítica a la explicación del Ego proporcionada por Russell en “On the Nature of Acquaintance”. Una dificultad de la tesis de Russell consistía en que conforme a sus principios empiristas el Ego tenía que ser, o bien una construcción lógica a partir de cosas de otro tipo, o bien similares a algún tipo de cosa de la que tengamos conocimiento directo. Russell no intentó el primer camino hasta 1918 y el Ego difícilmente satisfacía los requisitos para la segunda vía. La crítica basada en (II) tiene una parte clara y otra oscura. En la parte clara se infiere la conclusión de que no es identificable con independencia del campo de objetos considerado del hecho de que el Ego no es un objeto de la experiencia y, en consecuencia, la aparente restricción del solipsismo a las cosas existentes es una impostura. Para esta crítica Wittgenstein hace uso de una analogía de Schopenhauer (5.6331 y ss.). La parte oscura es la especificación del campo de objetos. La transición de Wittgenstein al solipsismo es poco clara y parece hecha a la luz de sus diferencias con la teoría de la representación de Schopenhauer. De hecho hay dos interpretaciones (Hacker) rivales a la del autor sobre cómo se conectaba la teoría del Ego con el solipsismo. Una pretendería que el enunciado a priori indica que mis experiencias me pertenecen y no pueden pertenecer a otro. Se basa en el criterio de identidad numérica entre los objetos fenomenológicos de la experiencia y los de mi experiencia. Esta interpretación se rechaza por cuatro razones. 1º En el Tractatus Wittgenstein no se compromete con la idea de que los objetos son fenomenológicos. 2º Aun así, en el Tractatus no se ve el paso del solipsismo al realismo (5.64). 3º Tal enunciado a priori no está particularmente conectado con la teoría del Ego, pues sería relevante también para una teoría que lo tratase como construcción lógica. 4º Esta interpretación pasa por alto la relevancia de la teoría de la representación de Wittgenstein. En la segunda interpretación el enunciado a priori diría que si experimenta cualquier objeto entonces tal experiencia es mía. Mi posesión de la experiencia no se sigue de las propiedades de aquello que experimento. Esta interpretación tiene una falla, esta verdad a priori es un obstáculo sólo para la teoría de que yo soy un Ego puro identificable sólo a través de “mi” campo de objetos, precisamente la teoría contra la que se dirige Wittgenstein. Lo anterior hace preferible la argumentación del autor. Queda por entender de qué manera suponía Wittgenstein que la teoría del Ego estaba conectada con el solipsismo. Si el campo de objetos limita las proposiciones que pueden comprenderse, habría que preguntarse si son objetos que están en el campo de una persona particular, o si esta restricción queda abolida al revelarse que el ego es un punto de referencia ficticio. Al no comprometerse Wittgenstein con la idea de que los objetos son fenomenológicos, no puede tratarse de este tipo de restricción. Los objetos básicos son los objetos de “mi mundo” (5.6), pero esto es restrictivo sólo si se identifica “mi” y en el Tractatus es un “yo filosófico” (5.641) que “no pertenece al mundo” (5-632). El solipsismo no es genuinamente restrictivo por usar un punto de referencia inútil. Para tratar el punto (IV) hay que conectar la discusión del solipsismo con el resto del libro. ¿Qué es lo que sólo puede ser mostrado y por qué? De 5.55 y ss. se sigue que no podemos determinar a priori el rango de objetos, lo único que “sabemos con bases puramente lógicas” es “que tiene que haber proposiciones elementales” y por tanto, objetos. ¿Sería entonces una cuestión empírica que haya tales o cuales objetos en el mundo? Parecería que sí, puesto que “la realidad empírica está limitada por la totalidad de objetos” (5.5661), empero este límite no es empírico, ya que el rango de objetos fija también los límites de las proposiciones que pueden comprenderse y del mundo. En 5.61 se contesta la cuestión, la cosa que sólo puede mostrarse es que hay tales y cuales objetos, no es un enunciado empírico sino que está presupuesto por la existencia del lenguaje. Es una conclusión metafísica pero no cuasi-científica, ni a priori. En 5.62 se dice: “Esta observación proporciona la clave para decidir la cuestión de en qué medida es el solipsismo una verdad.” Si se refiere a 5.6 la clave consiste en que los contenidos de un receptáculo sólo pueden ser mostrados cuando es imposible darlos empíricamente puesto que ellos fijan los límites del receptáculo. El segundo paso para entender el solipsismo era ver que hay más que una simple semejanza entre mi mundo y el mundo. Como ambos consisten de objetos y la restricción del solipsismo no es tal puesto que el Ego no puede ser usado como punto de referencia, se sigue que el mundo es mi mundo. Y, ¿qué tan verdadero es el solipsismo? Es acertado mostrar que el límite del mundo y del lenguaje está fijado por un rango de objetos, pero al decirlo el solipsista entra al campo de las proposiciones contingentes tratando su mundo como un receptáculo con límites fijados por la relación con su Ego. El Ego, empero, es un punto de referencia inútil. Al decir que el mundo es su mundo, no reduce ya el macrocosmos a un microcosmos específico, sino que más bien expande el microcosmos a un macrocosmos especificado. El Ego es un “límite del mundo no una parte de él” (6.641). El solipsismo de Wittgenstein no era restrictivo y aunque simpatizaba con la tendencia restrictiva del solipsista, no estaba de acuerdo con él (N.B. 2 sept. 1916). La teoría de la representación de Wittgenstein es esencialmente realista; la mente consiste en hechos figuradores (5.541–5.5421), pero su conocimiento no se restringe a ellos, pues de ser así no podría haberlos construido: “El mundo es todo lo que es el caso” (1), hechos figurados y hechos figuradores, y si la mente trata de figurarse a sí misma sufrirá una ilusión persistente. El pensador trata de individualizarse, pero sin identificarse con la serie de hechos que constituyen su vida física y mental. 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Idioma
eng
ISSN
ISSN electrónico: 1870-4905; ISSN impreso: 0011-1503

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